Primera carta que no enviaré

Este texto lo tengo en mi bandeja de Borradores hace casi dos semanas, aun no me atrevo a mandarlo. ¿Qué espero? Un simple Sí.

Guardado en la carpeta de Borradores (1):

Hoy me di cuenta que soy un cobarde. Me refugio tras las palabras porque sé que es una de las pocas cosas que sé hacer bien. Pero quizá esté bien – digo, hacerse el cobarde – al enfrentar algo tan grande, tan complejo y tan particular en cada experiencia como es el amor.
Un sentimiento con demasiadas tonalidades, que generalmente empieza siendo de colores tenues – en la etapa inicial de dudas y cuestionamientos – y llega a transformarse en un rojo intenso capaz de destruir el mundo y romper corazones (o tal vez juntarlos, ¿por qué no?); y en esta etapa – la del rojo intenso – es lo único que nos mantiene vivos.

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