Crítica de una mujer de la NO ficción (por Marjorie)

¿Alguna vez han leído una novela de acción donde aparezca un personaje femenino? También existen películas de este estilo. De esas historias donde el protagonista es un aguerrido héroe que junto a una indefensa dama escapa a través de la selva con una tribu de antropófagos pisándoles los talones. O algo por el estilo. Tal vez una pareja de desconocidos que naufragan y llegan a una isla desierta. El punto es ese, que estén en algún paraje inhóspito, lo que significa: ningún tipo de comodidad cerca.
¿Cómo es entonces que la damisela sobrevive a tales circunstancias? Es decir, para el hombre es fácil. Él no tiene que pasar por una semana con su amigo Andrés. Si, me estoy refiriendo a nuestro amigo de cada mes. Y es que fuera de la ficción nosotras debemos pasar por mil molestias para vernos perfectas. Molestias que incluyen higiene perfecta, ejercicios que nunca acaban, maquillaje disimulador de imperfecciones y ropa apretada que para lucir regias, por mencionar sólo unas cuantas.
Fuera de la ficción la mujer sufre de inquietudes cotidianas. No creo que en el caso de caer en manos de un hombre necesitado de aventura (quien la llevará casi al límite del menú caníbal) pueda verse siempre como para una portada de Cosmopolitan. Lo que ocurre siempre en el mundo irreal: la chica corre, escapa, se enfrenta a balas o lanzas envenenadas, dizque suda, se enamora, se enamoran de ella, etcétera, etcétera, etcétera. Sin embargo, su blusa blanca se mantiene impecable, sus shorts caqui cortos y ajustados no se ensucian ni se manchan, sus botas se mantienen siempre cortas, sin miedo a que sus piernas se conviertan poco a poco en extremidades de algún animal peludo. Y para colmo de utopías, su cara nunca acumula grasa, nada de granos ni puntos negros y su cabello siempre brillante y peinado, o despeinado pero de tal manera que se vuelve en moda.
¿Es que las mujeres de pantalla o de portada tienen algún tipo de poder que las limpia y ejercita? Como por toque de magia, la mujer de la ficción se ve siempre bien. Lo que no excluye a nuestras compañeras en la pantalla chica, porque todas las féminas que aparecen en novelas o series nunca se ven haciendo ejercicio pero siempre están esbeltas y firmes.
La respuesta, tan simple como parezca, se encuentra en la misma frase: son mujeres de ficción, no existen, son todas de mentirita, inventadas por alguien que quiere una así o quiere SER una mujer así.
Entonces, si es una respuesta tan racional como parece, la pregunta final es: ¿por qué las mujeres siguen (está bien, seguimos) tratando de ser tan imposiblemente perfectas? ¿Será que nuestro verdadero empuje no es la inspirante ficción sino aquellos adictos a ella que nos rodean?