A propósito de otro Día Internacional de los Niños Trabajadores que pasó inadvertido

Tocar el tema de los niños trabajadores de la calle en cualquier reunión genera diferentes reacciones; ya sean índices en alto y ceños fruncidos acompañados de un “¡¡ esto es indignante!!” demasiado efusivo, quizás, para ser real; o también la popular movidita de cabeza con la mirada al suelo y un laaargo suspiro igual de inverosímil.

Estas figuras me hacen acordar a la siguiente tira de Mafalda, que si bien no se refiere específicamente a los niños trabajadores, es la idea lo que se me quedo:


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Periodistas

Lo siguiente lo leí alguna vez en algún lugar. Me llamó la atención y ahora lo comparto.

“Una gran cantidad de malos escritores viven eternamente de esa estupidez del público consistente en no querer leer nada excepto lo impreso el mismo día: me refiero a los periodistas. ¡Merecen el nombre que llevan en alemán: journalisten! Traducido literalmente reza: jornaleros.
Exageraciones de todo tipo son tan características de la jerigonza periodística como del arte dramático. Pues se trata de sacarle el mayor provecho a cualquier suceso. De aquí que todos los escritores de periódicos sean tan alarmistas en su oficio: esa es la manera de hacerse interesantes. En ellos no se diferencia, por cierto, del perro pequeño que, al más mínimo movimiento, empieza a ladrar fuertemente. Conviene recordar eso a la hora de sopesar sus toques de alarma, para no arruinarse la digestión.”