Nostalgia de café (debut)

Debo confesarlo: nunca me gustó demasiado ir al Capuccino. primero porque era significado de descalabro económico para mi alicaído bolsillo; segundo, porque me parecía un cubil hormigueante de chismes de la sociedad piurana, con olor a Chanel.

Sin embargo, tengo que reconocer que, además de tener buena cocina, representaba uno de los pocos lugares en los cuales se podía tomar un café y conversar en Piura. Para mi, algo más valioso: fue escenario de las primeras salidas con mi actual enamorada (cuando me interesaba hacerle creer que todos los fines de semana se nos pasarían entre cenas, cine y discoteca).

Esto me lleva a una reflexión: con la reciente desaparición del Capuccino, consumido por un incendio que no dejó palo sobre palo, flirtear en Piura (entre una buena conversación, bocadillos dignos y unas copas), será más caro. Esto porque habrá que visitar con más frecuencia ese restaurant tomado por gringos llamado Tribis, el huachafo L’ Ancora (¿así se llama?) y otros points.

Bueno, queda la opción de afanar, o sea lo que hace Humbertongo en Queens, el negro Adrián en el Mega Pub, etc.

Pero eso ya es otra cosa.

Q.E.P.D. Capuccino, Carburmer, La Santitos, Art Rock y demás.

Post data: por fin, después de tantas promesas incumplidas de invitación de Gallito y las ensaeñanzas de Giovanni “hermano mayor de Morris” La Marca, ya puedo blogear. Ojalá pueda hacerlo con algo de frecuencia y así sentirme parte de este blog de hermanos, de cuya autoría intelectual participé, la cual ahora retomo. Besos.

Soy un sospechoso de robo

El(la) ladrón(a) esperó que Machaca se vaya del CPA, plan de 8:30 de la noche. Entró y se paseó-cual alumno en noche de edición- por la sala. Cogió las dos cámaras, los lentes y volvió a salir tal como entró(aún se investiga cómo). Nadie vio nada. Ni los alumnos, ni los plomitos. Nadie supo nada…y el ladrón la hizo linda, hasta ahora.

El notición del ciclo (junto a los 10 soles que el negro puso en el cumple de carnero). Es martes y hay mucha gente afuera del CPA, los profesores murmuran y los alumnos exageran en las bancas (moto dice que fueron 5 cámaras y 4 trípodes). Noto nervioso al jefe de seguridad de la universidad, presiente lo que se le viene.

Hallazgo

Hallazgo

 

Llego a casa de Liliana como todos los sábados y encuentro más de 10 cajas de cartón. Enviaron de Piura todas sus cosas pues ya vendieron la casa que tenían en la ciudad del eterno calor. En una de las cajas encontramos los diarios de Liliana. Reniego de la innecesaria preocupación por guardar diarios que nunca más los vas a revisar, que contienen historias que ya fueron y que ya no interesan.

Pero la curiosidad mató al gato, así que me doy por muerto y reviso algunos de los diarios. Pregunto si se acuerda como nos conocimos (cuestión habitual que suelo preguntar porque nadie recuerda el momento exacto de las amistades largas, verdaderas e influyentes) pero Liliana tampoco recuerda. Reviso la agenda negra de Garfield del año 98 y la historia cae por su propio peso.

Miércoles 04 de marzo, 1998:
– Pedir foto a Fanny.
– Ir a Matricularme
– Copiar horario.
– Hablar con Marcela (Zapata)
(*)En la U me encontré con Pis!! estuvimos viendo los horarios, horrible!!
En la tarde en mi casa. En la noche llego mi X y me dijo que se va a Lima mañana a las 5 a.m. Fuimos a su casa y llegó Herberth, comimos tamal y luego me trajo a mi casa y nos despedimos. Mi papá se fue a Lima.

* Primera vez que Liliana menciona mi nombre en su agenda, pero por lo que leo, ya nos conocíamos bien para esa fecha. Seguir leyendo

Fin de semana especial

Ya hecho al dolor por no viajar a Piura para el día de la madre, tengo que programar mi fin de semana “especial” por esta importante fecha. El domingo almorzaré con mis abuelos en casa de unos primos. El sábado en la mañana salgo temprano del trabajo y enrumbo a casa de Liliana; tengo la intención de llegar temprano para poder dormir al menos un par de horas antes de salir al mercado central y al barrio chino a comprar plateria para el negocio que ella tiene y que, por ser ocasión del día de la madre, ha generado que ella tenga varios pedidos para obsequiar, lo cual es bueno para el bolsillo.

A Liliana no la he visto desde el día anterior que salimos a almorzar a Saga de Las Begonias, esta semana estuvimos almorzando casi seguido allí ya que por fin teníamos dinero después de una semana de comer solo salchipapas y sopa por la austeridad de fin de mes. Sin embargo conversamos todo el camino al mercado central y no disfruto del paseo en combi, que me gusta mucho. Me cuenta de Miranda, del colegio y de cómo se perdió la actuación del día de la madre.
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¿QUIÉN NO HA CAÍDO EN LA TRAMPA DE LOS CHOROS DE COMBI?

 

A Juan Manuel Robles lo conocí en Piura, cuando hacia una investigación sobre Zaraí “Toledo” Orozco. Diana Kisner, gran amiga mia y a quien ahora veo poco, me lo presentó y disfrutamos de unas chelas en el ya conocido local de La Habana. Ahora, después de esa ocasión y de haberme vuelto adicto a los blogs, cualesquiera que sea su tema; encuentro el blog de Juan Manuel dedicado exclusivamente a la cultura combi. A continuación reproduzco un post sobre los choros y las combis, para que estén atentos cuando caigan por las limas y tengan que subir a ese mal necesario.

La combi y el choro se parecen en que ambos van muy rápido y cambian de ruta según lo que se les antoje más conveniente. También se asemejan en que, en cierta forma, tienen el privilegio de que el imaginario general patriótico los suela asociar a esa clase cosas que, criollamente, hacemos como nadie. Así, el ratero peruano es vivazo, ágil, está dotado la inteligencia impoluta legada por los incas y es por eso que lidera bandas de cacos en la madre patria y países afines de la Comunidad. De lo que quiero hablar ahora es de la combinación de los dos elementos, es decir, de ese momento brutal en que un ratero se sube a una combi. La filósofa de teléfono Gisela Valcárcel dijo una vez en vivo que nadie puede decir que es peruano de verdad hasta que sufre una estafa. Yo digo que nadie se gradúa de limeño de veras hasta que te roban algo valioso en una combi.

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La importancia de JMDG a la comunicación

Recién en estas semanas me detuve por obligación externa a revisar la vida de José María Desantes Guanter. A parte de admirar su genialidad, descubrí que gracias a él, ahora gozamos de un derecho a la información. Por tal motivo, quiero compartir este artículo con ustedes queridos y futuros colegas. Ahora entiendo un poco más a la agüita tibia.

Su nombre completo es José María Desantes Guanter. Nació en la ciudad de Valencia el 11 de marzo de 1924. Estudió la carrera de derecho y en 1952 obtiene el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Unos años más la Universidad de Navarra le otorga el grado de licenciado y de doctor en periodismo.

Fue abogado, periodista, educador y gran un investigador. Resumir en una hoja todo su curriculun vitae lleno de premios y diversos estudios es una tarea imposible de hacer. Sin embargo, es imprescindible reconocer la importancia de su figura para la comunicación.

Se inició como docente en 1948. En esa época era profesor ayudante de la cátedra de Derecho Civil en la Universidad madrileña. Desde ese entonces, se interesó por el derecho a la información y llegó hacer el primer profesor español en esa disciplina.

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Goodfellas

 

Una tarjeta virtual en mi correo de hotmail me recordó hace una semana que tenía amigas que no veía desde mucho tiempo atrás. Santiago, el futuro nuevo ser que una de mis amigas traería al mundo (y cuya invitación a su baby shower me llegaba por el correo web) sería la excusa perfecta para restablecer contacto con estas amistades que no se perdieron pero que sí se mantuvieron paralelas a mi vida personal después del año 2000 – momento en que al parecer se descuidó todo el contacto con estas cinco amigas.

Y es que tras seis años de no ver a ninguna de ellas y mantener una relación esporádica vía los fríos e-mails, las fotos publicas de los hi5 y el omnipresente messenger, no llego a asimilar el fuerte lazo que aún existe entre nosotros. Una amistad nacida en la universidad, entre 6 personas completamente distintas, entre un hombre y cinco mujeres con distintos intereses y de distintas realidades – padres divorciados, rivalidades de colegios, educación militar, solvencia económica, semi independencia – pueden volver a juntarse y seguir siendo cómplices, alcahuetes entre sí, confidentes pero sobre todo conservar ese poder mágico de pasarla bien juntos, de poder volver a tomarse una cerveza sin sentirse extraños o distantes. Seguir leyendo