Recorridos

Quedo con Mariella para encontrarnos en el Centro Cultural de la Católica para de ahi salir a visitar varias galerías, ya que la municipalidad de Lima, por el mes de mayo, mes de los museos, ha organizado varias actividades culturales en Miraflores, San Isidro, Barranco y el Centro limeño. Hace tres días que no voy. La última vez que estuve allí fue para ver el avant premier de El Libertino, película con Johnny Deep que llegaba con 3 años de retraso a la cartelera limeña y que era presentada por una embajada que no recuerdo de donde es.

Como luego de la reunión con Mariella tendré que ir a trabajar, me visto de manera casual: jeans, un polo y una chompa amarilla con capucha. Siento no estar vestido adecuadamente para ir a una Galería de Arte y menos a una inauguración de una muestra, como a la que llegamos en ARTCO, donde se inauguran 2 exposiciones bastante distintas: la primera es de Lucía Rendón, se llama “Raspa y Gana, estampa lúdica en liquidación” y está referida al azar y a la suerte. Un cuarto blanco – decorado con 4 anfitrionas que están bien “cañón” – tiene una franja gris metálica que el público invitado tiene que raspar para que la obra de arte aparezca debajo y a la vez la interacción entre individuo y espacio artístico fluya. Para esto, ocultos en algunos casilleros grises, encontramos regalos en dinero de hasta 20 soles a quien raspe en el lugar adecuado, de tal manera la suerte y el azahar se expresan también en el momento cumbre de la obra que visitamos.


La otra, en la sala contigua se llama “Todo sobre Ella…” y es una obra deconstructiva de Eugenio Raborg, que basa su exposición integramente en la Mona Lisa de Da Vinci. Lo mejor de esta exposición: la Yoko-onda y la figura revolucionaria de la dama de Leonardo con el sombrero típico de nuestro querido Che Guevara.

La tercera muestra de nuestro recorrido es Transitions/Transiciones, que es presentada de la siguiente manera: la tecnología y el arte unidos parecen recordarnos la frase “Nunca digas nunca”. En esta muestra, presentada en el Centro Cultural de la Católica, cinco artistas canadienses nos proponen transiciones temporales y espaciales. Las obras son a la vez científicas y artísticas, puesto que para plasmarlas los creadores ha empleado bases de datos y diseñado programas especiales, mediante los cuales cada trabajo registra sonidos, imágenes y hasta elementos como el viento, para animar objetos inmóviles que nos remiten a un cierto tiempo y espacio.

Dentro de esa muestra es rescatable, y hablo de manera muy personal, la de Ingrid Bachmann, artista que presenta The Portable Sublime, que consiste en maletas llenas de sorpresas, desde sonidos hasta objetos en movimiento, pasando por elementos como el agua, que nos remontan a otros tiempos, como la etapa infantil.

Para completar

“Un artista es una persona que crea cosas que la gente no necesita pero, por una razón cualquiera, piensa que sería una buena idea proporcionárselo.”

Debido a la demora de publicación de este particular post (que incié escribiendo en mayo) referido al arte y a lo que se están perdiendo; puedo terminar componiendo este artículo con la maravillosa referencia a nuestra última visita al centro cultural de la “Cato”, donde se presenta la excelente muestra “Andy Warhol. Obra gráfica, documentos y películas” y donde podemos apreciar muchas de las obras que no se han visto en Lima nunca. Portadas de discos de vinilo de Miguel Bosé, David Bowie, Velvet Underground y de los Rolling Stones; recetas de postres surrealistas basados principalmente en las frutas y el helado; una colección de litografias, tres colecciones completas de trabajos sobre fotografias: “los 10 retratos de judíos del siglo XX”, donde figuran Sigmud Freud, los Hermanos Marx, Einstein, Golda Meir y Gertrude Stein; los retratos de Marilyn Monroe, las Flores, Jackie O., la Silla Eléctrica y su Autorretrato, entre otros; los íconos de la cultura pop como son Superman, la bruja del Mago de Oz, Mickey Mouse, Drácula, el Tío Sam e incluso el mismo Warhol; y la tercera acerca de los animales “Wild Life”

Finalmente amigos mangaches: que su viaje a Lima no sea sólo para visitarme, salir a juergear, asistir a un congreso estudiantil, pasear por Larcomar, ir a beber a la calle de las pizzas, Barranco, la Barra, Berlín, la Marina o el hueco de Motoratón, sino también un viaje para disfrutar de todo lo que uno no suele ver en otras partes del Perú por culpa de la maldita centralización, que incluso toca a la cultura. Nos vemos en la siguiente exposición.
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