El Loro – Parte I

 

Era una noche cualquiera de agosto en la universidad. De esas noches en que te preguntas cómo joracas es posible que haga un frío tan pendejo en Piura. Corre un viento helado de desierto, con mucha más fuerza, porque arrastra vientos de conspiración, y esos penetran hasta la médula. Y allá, donde muere la canchita y ya no quedan edificios, donde los plomos cabalgan y las criaturas de las arenas (que en realidad sólo son lagartijas y ratas) corretean libres, ni tan entrado el bosque seco, hay una cabaña.

El frío no tiene problemas para atravesar la madera y llegar a la figura con la radio.

¡Cambio y fuera! ¡Arrrl! ¡Cambio y…!
PAM
¡Callado, pajarraco maldibujado! ¿Por qué crees que estás acá en primer lugar?
Un ave irritante como nadie, sin personalidad ni carisma alguno, que poco o nada tiene que ver con nuestra profesión. ¿Qué promoción pudo ser tan estúpida de elegirte como mascota…? – escupió otra figura en la oscuridad, dejando al loro empapado.
¡La promo! ¡Arrrrl! ¡¡¡La promo!!!
¡No lo soporto! ¡Te juro que aquí mismo lo mato! dijo, mientras apuntaba la mejor arma que se ha ideado para… persuadir a las aves a aterrizar con más rapidez, una honda.
Guarda tu jebe, idiota, ¿no nos han dicho que esperemos la señal? ¿Qué pasa si lo dejan ir y se enteran de que tú ya le diste vuelta porque no eres capaz de aguantar que un animal te remede?
¡¡¡Remede!!! ¡¡¡Arrrrrrr…gghhhhl!!!

¡De-dej..! ¡Suelta al pájaro, maldita sea! Tienes razón en algo. Somos profesionales, debe haber alguna forma inteligente de mantenerlo callado. Hay que taparle el pico con algo… sujétalo mientras pruebo con lo que hay por acá.
Pero el bicho pica..

…2 horas y 15 picotazos más tarde…

*BZZZZT* *Vílchez, responde. Cambio*
¡Auch! Agente Vílchez contesta. Cambio. ¡Ay!
*BZZZRR* *Cómo está el rehén, repito, cómo está el rehén. Cambio*
El rehén está bien atado, señor, pero hemos tenido problemas para amordazarlo, cambio.
*BZZZZT* *No te copié lo último, repite. Cambio*
¡EL LORO PICA, SEÑOR, NO PODEMOS AMORDAZARLO PORQUE PICA! CAMBIO.
*BZZZZT* *Aguarda un segundo, Vílchez…*
¡Amordazarrrrrlo! ¡Amorrrrr! ¡Amorrr! ¡¡¡Arrrrrlll!!!
¡Callado! Me ha dicho que lo espere, ¿que espere para qué?
Ya te lo he dicho, es la cotorra o nosotros, ya hemos aguantado más de dos horas mientras hablaban. Quiero que me digan qué hacemos con el pájaro para irme a mi casa y olvidarme de él.
¡¡Olvidarrrllllll!!
PUFF

El agente Vílchez se queda mirando, sin mover un solo músculo. Ni que lo haya matado, no sin que los jefes hayan dicho nada. Su compañero está en un trance similar al de algunos perros que no necesitan más que quedarse mirando para que te des cuenta que lo más inteligente es no quedarte mirándolos a ellos. Tiene plumas en las manos. De las grandes de las alas. El bulto del ave, envuelta en pañuelos a la altura del buche y alrededor de las patas, como una camisa-y-pantalón de fuerza. ¿Cómo le pudo arrancar esas plumas estando tan envuelto?

El bulto se mueve, el corazón de Vílchez vuelve a latir. El golpe contra la pared de la cabañita no ha sido fatal por suerte. Y por suerte tampoco muy ruidoso. Por entre las persianas podía ver a un plomo haciendo la ronda por los alrededores en ese momento.

*BZZZZT* *Vílchez, presta atención, ¿me escuchas? Cambio”
Ehmmm… Acá Vílchez. Cambio.
*BZZZZT* *Tenemos que estudiar el picotazo del loro, parece que es lo único bueno que sabe hacer y queremos ver cómo marquetearlo para las olimpiadas. ¿Me copiaste? Cambio*
Copiado. ¿Pero qué quiere decir? Cambio.
*BZZZZT* *Quiere decir que hasta que descartemos toda posibilidad de aprovechar al pájaro aunque sea en lo más mínimo lo vamos a necesitar vivo. Nos va a tomar toda la noche hacer el brainstorming. Tenemos suficientes papitas fritas, café, doritos y coca… cola para descartar toda esperanza. Su nueva misión es cuidar del loro hasta el amanecer. Repito. Cuiden al ave. Cambio*

 

¡¡¡No respira!!! ¡¡¡Ha tenido un ataque cardiaco, Vílchez, haz algo que nos matan a nosotros!!!

¿Qué pasará con el lorito? ¿Sabrá Vílchez hacer RCP a aves? ¿Quién da las órdenes por la radio a los matones? ¿Es el batimóvil diesel o gasolinero? Y lo más importante… ¿Qué pasará si la facultad se queda sin mascota, por más astalculo que sea el perico de porquería?
No se pierda la continuación de esta historia, por este mismo blog, cuando me dé la gana y tenga el tiempo de acabarla…

Tu bi contínuid… ¿o no?

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